Por lo que respecta a la fauna Suiza, hay que tener
en cuenta la intensa presión
antrópica sobre el territorio, que ha forzado a la fauna
salvaje a abandonar las zonas más bajas del país para refugiarse en las zonas
de montaña.
Entre los animales emblemáticos de la fauna
suiza, hay que destacar el rebeco, que ocupa todas las zonas montañosas
del país.
Por lo que respecta a lagos y ríos, junto a
especies comunes como carpas (especie
introducida modernamente), percas o truchas,
existen otras varias que constituyen endemismos, a veces exclusivos de
cada uno de los lagos en que se encuentran.
Flora
Tanto las zonas bajas de los valles como las
pendientes soleadas de la meseta suiza,
en alturas no muy elevadas, son perfectamente adecuadas para el cultivo
de cereales,
cultivándose trigo, centeno y cebada (y
patatas) hasta alturas de unos 1.300 m, que pueden llegar a los 2.000 m en
zonas especialmente favorecidas por sus microclimas particulares.
En las zonas más cálidas del cantón del Tesino se
cultivan igualmente la vid y diversos árboles frutales.
Sin embargo, debido a las dificultades que
experimenta la agricultura debido a la difícil orografía
del terreno y a la competencia de los productos agrícolas de importación,
buena parte del territorio se dedica a pastos para el ganado,
que han sustituido a buena parte del terreno antaño dedicado al bosque.
El bosque, en razón de esta presión humana, ha
quedado hoy en día reducido en Suiza a la ocupación de las laderas en umbría de las montañas.
En alturas bajas, hasta los 1.250 m, encontramos a árboles de hoja caduca,
como hayas o robles, pero también
podemos ver castaños, tilos, olmos y coníferas.
Hasta los 1.500 o 1.600 m (e incluso ocasionalmente a alturas superiores a los
2.000 m) encontramos las grandes masas boscosas,
formadas especialmente por coníferas. En el piso superior encontramos ya la
zona de matorral alpino,
y en las zonas más altas, cubiertas en invierno por la nieve, aparecen los pastizales en
verano.
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